¿Qué debo hacer con la adicción al juego de mi hijo?

El problema de la adicción de los jóvenes a los juegos es cada vez un problema más grande en todo el mundo. Para nosotros como padres no es nada sencillo, pues muchos al comienzo no sabemos qué hacer con la adicción al juego por parte de nuestros hijos. 

Hay que aclarar que el hecho de que tu hijo tenga al juego por pasatiempo no es adicción, no toda diversión es adicción. 

1.  Asegúrate que tu hijo es realmente adicto al juego  

Los padres deben saber que la adicción al juego se manifiesta en ellos por una necesidad excesiva en jugar.  Como padre debes identificar si tu hijo afecta sus actividades normales como la escuela, sus cursos, sus horas de comida, entre otros, a causa del juego. 

Si esto es así y él o ella invierten más de 3 horas diarias en el juego, toma nota de los siguientes consejos. 

2. Limítale el tiempo de juego 

Ya sea que el juego sea online o físico, eres el padre y puedes determinar en función del bien del joven cuanto tiempo ha de pasar jugando. 

No hay mejor remedio que establecer límites de tiempo. Es común que el juego haga que las personas pierdan la noción del tiempo, para ello puedes ayudarte de un reloj despertador. 

3. Tareas a cambio de juego  

Es lo que muchos llaman la negociación. Consiste en hacer un  canje de tiempo de juego por trabajo en el hogar. Ahora bien, son niños no os peséis que hago referencia a trabajos forzados, sino a cosas como lavar el plato luego de comer o mantener la habitación en orden a cambio de tiempo de juego. 

Con esto se equilibra el tiempo de juego y se enseñas a tu hijo a crear buenos hábitos. 

4. No dejes ordenadores en sus habitaciones 

Dejar en las habitaciones de nuestros hijos ordenadores o consolas de videojuegos puede significar un riesgo alto, pues las horas en las que estamos fuera de casa o dormimos pueden ser empleadas en juegos a escondidas. 

En estos casos se recomienda tener los medios de acceso al juego en lugares visibles o bien bajo la protección del padre en el lugar donde el hijo no pueda acceder.  Recordemos que un adicto a los juegos no respeta horas de sueño, ni reglas con tal de jugar. 

La clave es la paciencia.